Nací un 25 de diciembre. Fui hijo único, por lo que inventarme un amigo para jugar o historias que contar, siempre fue uno de mis juegos favoritos. Poder contemplar la cara de la gente, sobre todo de los niños, cuando las invento, es uno de los placeres que me ha hecho dedicar al teatro. ¿Cuántos de vosotros no ha sentido la necesidad de contar? sí, contar solo eso, dejar que la imaginación vuele y poder comprobar que nuestro cerebro es prodigioso, mágico y también un eterno desconocido.

Hoy me he animado y he escrito este semillero de plantas literarias, que solo vosotros podéis hacer que sea una realidad. Cada semilla es un mundo diferente para cada lector y por lo tanto una puerta abierta al mundo de la literatura más auténtica.

 

ensayoMoncho Borrajorelatos